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martes, 2 de octubre de 2012

RELATOS DE UN FETICHISTA


Hola, soy de Perú. Soy fetichista de pies. Y lo que les voy a relatar es algo que me pasó a inicios del año 2011. Aquí el relato:

Mi prima Juana (17 años) y mi primo Roberto (18 años) viven juntos en un pequeño cuarto cerca a la universidad donde estudian. En esta universidad también estudié yo, y en ese cuarto donde están ellos vivía yo cuando estudiaba (por tanto, tengo llave y acceso fácil). Tengo 26 años, y hace un año terminé mi carrera. Ahora mis dos primos, se quedan allí, pero de vez en cuando los visito un par de días. Bueno, el asunto es que desde siempre me gustan los pies de las mujeres, y los de mi prima siempre me excitaron, desde que yo era aún muy joven, y ella aún más chiquilla, claro.

A inicios de enero fui a darles la visita de costumbre, pero al entrar al cuarto no había nadie. Así que me senté en la orilla de la cama y vi cerca de mí los zapatos, zapatillas y sandalias de mi prima Juana. Cogí una de sus zapatillas y las olí fuertemente. Aún guardaban ese olor de pie que tanto me excita, y me excitaba más saber que era el olor de los pies de mi prima, ya que en mi mente se creaba la imagen de sus pies pequeños, blancos, delicados. Fue cuando comencé a masturbarme con una mano, mientras con la otra seguía agarrando sus zapatillas para olerlas bien, imaginando que eran sus pies (esto ya lo había hecho en ocasiones anteriores, pero cuando me corría tenía que hacerlo en el baño, para que no se diera cuenta).

Al cabo de unos minutos de andarme machacando gracias al olor de las zapatillas de mi prima, siento acercarse unos pasos hacia la puerta del cuarto. Entonces rápidamente me guardo la pinga y cuando estoy por acomodar las zapatillas de mi prima, entra ella, y con sandalias!!! Me ve con una de sus zapatillas en la mano y me dice:

-    Hola, ¿Qué haces con mi zapatilla Ricardo?
-    La estaba acomodando para que no hiciera bulto.
-    No me engañes ¿Qué hacías?
(Me moría de la vergüenza y de la excitación al mismo tiempo, al imaginar que se había dado cuenta)
-    En serio, sólo la acomodaba
-    ¿Qué, ahora acomodas una sola zapatilla? Si las demás andan en su lugar.
-    Bueno, si no me crees, dime ¿qué puedo haber estado haciendo?
-    Hum… no sé. Ya no importa ¿cómo estás?

Luego de esa pregunta seguimos hablando pero yo no podía despegar mi mirada de sus pies con pedicura francés, que se veían todavía más lindos en esas sandalias que llevaba (tipo chanclas, como más me excita). Conversamos un par de minutos sobre mi viaje y sobre su situación académica en la universidad. Y como yo seguía mirando obsesionadamente sus pies, no tardó en darse cuenta, y me dijo:

-    ¿Por qué miras tanto mis pies, te gustan o algo? Porque si te gustan te los puedo dar para que los huelas, porque he caminado mucho y deben estar sudados. Jajajaja…
(ella lo decía en broma, pero a mí esas palabras me excitaron mucho)
-    Ok –le dije- dámelos para olerlos, a ver si puedo soportar ese olor. Jajaja
(se lo dije siguiéndole la broma, pero con doble intención, y la pinga se me paró aún más de lo que ya estaba) Ella se sorprendió, pero me dijo:
-    Está bien, después no te quejes. Veamos cuánto puedes soportar el olor de mis pies. Jajaja
-    Mira, si soporto más de dos minutos me tienes que dar algo como premio, y si no lo soporto yo te doy algo, quedamos
-    Ok, quedamos así.

Ella estaba sentada frente a mí en una silla, yo al borde de la cama. Se sacó las sandalias y puso sus pies preciosos sobre mi nariz. Yo empecé a olerlos como si del perfume más caro del mundo se tratara. Y ese olor exquisito de sus pies sudados, su piel suave, la pedicura francesa y su sonrisa angelical hicieron que mi pinga se ponga a 1000%

-    Vaya! Pero parece que te gusta el olor de mis pies sudados –me dijo entre risas-
-    Es que en realidad no huelen mal. Es un olor agradable –le dije-
-    Bah! Seguro lo estás diciendo porque quieres ganar la apuesta. Pero no hay oportunidad, tienes que pasar los dos minutos. Yo sigo contando.
-    Ok. Cuenta todo lo que gustes que voy a ganar la apuesta y tendrás que darme mi premio –le decía entre risas e inhaladas del exquisito olor de sus pies-.

En realidad, no sé si pasaron 2 minutos o menos o más, pero ya todo mi interior estaba impregnado del olor de los pies de mi primita Juana. Yo estaba recontra excitado, y tuve la oportunidad de poder sostener yo sus pies, porque ella me dijo que se estaba cansando. Así que los sostuve con mucha delicadeza y firmeza a la vez; y aproveché para acariciarle el empeine y los tobillos. Lo hice con temor de que se molestara, pero no me dijo nada, y hasta parecía que le gustaba. Y al terminar el plazo de la apuesta, las cosas se sucedieron así:

-    Asu! Sí que pudiste soportar 4 minutos oliendo mis pies –me dijo ella- riéndose mientras bajaba sus pies hacia sus sandalias, para tristeza y sorpresa mía
-    ¡¿Cuatro minutos?! –le dije-, pero si habíamos quedado sólo en 2. Bueno, para mí no fue un martirio, al contrario fue magnífico.
-    ¿Magnífico? ¿Por qué?
-    Porque me gustó el olor de tus pies. Me gustó mucho.
-    ¿De verdad? Estás medio loco entonces, jajaja
-    Bueno, ahora merezco doble premio porque fue el doble del tiempo que quedamos Juana –le dije mientras seguía mirando sus pies-
-    Ok ¿Qué quieres: una galleta, un caramelo o volver a oler mis pies que sigues mirando? Jajaja ¿No dices que te gustó mucho? jajaja
-    Bien, lo último entonces. Quiero seguir oliendo tus pies.

Ella me miro con una cara de asombro y de extrañeza, como si estuviera mirando a un bicho raro. Entonces creí que mis fantasías se esfumaban, cuando de repente:
-    Bien. Toma! –me dijo a la vez que volvía a sacar sus lindos piecitos de sus sandalias para colocarlos muy cerca a mi nariz.
Yo estaba asombrado por la forma en que ella muy resueltamente me hacía oler sus pies. Y olvidando todo asomo de sospechosa intriga, me dediqué a aspirar el olor fuerte –pero delicioso- de los piecitos de mi prima Juana.
No podía aguantar más, y con la posibilidad de que todo lo gozado hasta el momento se esfumara, comencé a machacarme la pinga lentamente por fuera de mi pantalón, mientras seguía oliendo los piecitos de Juana, que ahora movía sus deditos, lo cual me excitaba mucho más. Mi primita no tardó en darse cuenta de lo que yo hacía, y me dijo:
-    ¡¿Qué haces Ricardo?!
Mientras lo decía, intentaba separar sus pies de mi rostro, pero con debilidad; así que no dejé que lo hiciera, ya que yo los sostenía con mucha firmeza.
-    ¿Yo? Nada, sólo que me gusta demasiado el olor de tus pies, me excitan, y no pude aguantar tocarme –le dije yo-.
A la vez, fingía que dejaba de hacerlo, a lo que, sorprendentemente me dijo:
-    Ok, está bien, ya lo sabía. Sigue haciéndolo si quieres.
Yo me quedé sorprendido por esa respuesta: “ya lo sabía… Sigue haciéndolo si quieres”. Fue una respuesta realmente muy excitante, pero extraña. ¿Cómo sabía ella eso? Bueno, luego lo entendería.
Así que aproveché la oportunidad y me dije a mí mismo que esto iría más allá de lo esperado. Entonces, mientras seguía oliendo más intensamente los piecitos de Juana, mientras ella movía los deditos de este, aproveché para desabotonarme el pantalón y bajarme el cierre lentamente. Es cuando comencé a pajearme con más fuerza y rapidez, pero ahora sólo sobre mi calzoncillo.
Ella me miró a los ojos, luego me miro el bulto que se notaba grandísimo en mi entrepierna, y con una sonrisa maliciosa me dijo algo que ya no me sorprendió mucho, pero sí me empalmó más todavía:
-    Si quieres, sácalo y hazlo delante de mí. Sé que eso es lo que quieres hacer. Y hoy estás de suerte primito –me dijo eso mostrándome de nuevo esa sonrisa lujuriosa de hace unos instantes-.
-    ¿En serio lo puedo hacer? –respondí tontamente viéndola a los ojos-.
-    Bueno, si quieres hazlo de una vez, porque si no cambio de opinión y acá queda todo.
Yo no me podía dar el lujo de quedarme sin hacer nada. Así que, sin perder tiempo, dejé sus piecitos apoyados en mi nariz y me bajé el pantalón y el calzoncillo. Mi pinga quedó al descubierto, y mi prima al verla me dijo muy sorprendida:
-    ¡Wow! La verdad es que pensé que la tenías más chica. Jajaja
-    Ah! Bueno, no es tan grande pero tampoco es pequeña. Jajaja
-    Ay primito! Sí que estás medio aguantado.
-    Claro que sí, pues quería tus pies hacía mucho, así como los tengo ahora
-    Jaja, bueno no hablemos más.
Entonces volví a coger sus piecitos olorosos pero blanquitos y arreglados.
Comencé a pajearme rápidamente y con fuerza mientras inhalaba el olor de esos piecitos, que para mí eran como oler perfumes. Mi primita Juana me miraba con lujuria y con una sonrisa maliciosa, lo cual me excitaba más y más.
-    ¿Te gusta Ricardo? –me decía ella- ¿te excitan mis pies?
-    Sí Juanita, sí. Me encanta, me excita –le decía yo con la respiración entrecortada por la gran excitación que me embargaba-
-    Entonces sigue primito, sigue –me respondía con una voz sensual y calentona mientras movía sus deditos en mi nariz.
Yo aspiraba el olor de entre sus dedos, pero luego comencé a chuparle los talones, lamerle las plantas y succionar sus deditos, que también tenían un sabor excitante.
-    Quiero vaciarme en tus piecitos Juanita, déjame hacerlo por favor, déjame!!! –le imploraba mientras sentía que me faltaba poco para acabar y correrme-
-    Ok Ricardo, ok. Hazlo primito, córrete en mi piecitos. Córrete!!!
Lo dijo de una forma tan cachonda que no aguanté más y bajando sus lindos piecitos blancos, olorosos y con pedicura francés hacia mi pinga me corrí salvajemente en ellos bañando sus deditos, su empeine y parte de sus tobillos con paja espesa y calientita; a lo que ella soltó un:
-    Uff!! Qué rica se siente tu lechita caliente primito. Nunca había sentido tan rico en mis pies nada.
Yo, excitado y recuperando el aliento luego de semejante corrida le dije:
-    Me encantó Juanita. Fue grandiosamente excitante oler tus piecitos y luego correrme en ellos. Nunca imaginé que se cumpliría esta fantasía que tenía hace años.
-    Uy! Ahora mis piecitos se han manchado y van a oler a semen ¿Me ayudas a lavármelos?
-    Claro primita, lo que pidas –le dije-.
Ya en al baño del cuarto me contó que algunas veces al llegar de la universidad, encontraba todo su calzado desordenado, y justo los días en que yo llegaba a visitarla a ella y a mi primo. Entonces, me dijo, que sospechaba algo de mí y su calzado, pero no sabía qué podría ser. Fue cuando un día de aquellos, al acercarse a mí, notó una mancha en mi mentón; mancha de pintura que una de sus zapatillas tenía. Y además –me siguió diciendo- percibía un olor raro cerca a mi boca.
Fue entonces que, atando cabos, notó que yo olía su calzado, pero no entendía porqué yo lo hacía, y buscando en internet dio con mi fetiche.
-    Así que por eso me dijiste que ya lo sabías –le dije al terminar de lavarle sus lindos piecitos-
-    Sí primito, ya sabía lo que hacías con mis chanclas, con mis zapatos, con mis zapatillas e incluso con mis medias, ¿Qué, creías que no me daría cuenta?
-    Bueno, en realidad esperaba que te dieras cuenta para que pasara lo de hoy. Jijiji
-    Ok Ricardo, pero que esto quede entre nosotros, sólo ha sido una vez y ya! Esto no puede repetirse, ni tampoco puede enterarse Roberto. Y ojalá ya no utilices ni mis medias ni nada para pajearte
-    Oye, respecto a eso –le dije-, cómo es que a tus 17 añitos, sabes tanto ah!
-    No seas chismoso Ricardo, confórmate con lo que acabas de hacerme
-    Ok, pero sólo quiero saber por qué no te sorprendiste ni nada.
-    ¡Qué cargoso eres! Está bien, pero sólo te puedo decir que ya he tenido sexo varias veces con mi enamorado y algunas pocas veces con 2 amigos de la universidad, pero por separado, claro. Jajaja
Lo que me contaba me dejaba frío, pero a la vez cachondo imaginándome ahora follar a mi primita Juana. Pero intentando guardar la compostura, fingiendo, le dije:
-    ¡No puede ser! ¡¿Es en serio lo que dices Juanita?!
-    Sí, y no te pongas en un plan anticuado, que lo que acabas de hacerme no es nada conservador ¿O sí?
-    Ok, ok. Está bien. No diré nada a nadie, respecto de nada. Pero con la condición de que se repita
-    ¡¿Qué?! Estás loco, te dije sólo una vez. Ya no más. Además nadie te va a creer.
-    ¿Crees que nadie me va a creer? Yo creo que a quien no creerían es a ti.
-    Eso es chantaje. Pero está bien. Creo que te dejé con más ganas que antes, así que dejaré que lo hagas de nuevo, pero ahora no, que tengo clases en 15 minutos. Además hemos tenido suerte de que Roberto no haya llegado por aquí.
-    Tienes razón. Entonces luego conversamos. Chau primita linda –le decía yo mientras ella salía del cuarto-
-    Chau primito huelepies. Jajaja.
Y cerró la puerta, yéndose hacia la universidad. Ahora sólo espero que llegue el día de que vuelva a pasar, pero esta vez la quiero cachar completita.

Hasta la próxima, donde espero contar cómo la he follado, si es que se deja, claro. Espero que les haya gustado el relato de mi experiencia. Fue magnífica. Espero sus comentarios.

Colaboracion del amigo pies fetiche

10 comentarios:

  1. EXCELENTE, EXCELENTE, EXCELENTE. MUY BUENO TU RELATO AMIGO MAGNIFICO QUE EXPERIENCIA LA TUYA. GRACIAS POR COMPARTIRLA MUY INTERESANTE. CLARO QUE LO VOY A PUBLICAR DE HECHO YA LO HICE. ESPERO QUE OTROS CUENTEN SU HISTORIA. YO HE PUBLICADO UNAS TAMBIEN.

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  2. Gracias x haber publicado mi relato. Ojalá hayan más comentarios

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  3. Magnifica historia, bien por ti por cumplir tu fantasia, ojala pronto nos cuentes mas de estas experiencias y de lo que sucedio con tu prima. Y de ser posible seria magnifico que pudieras subir una foto de los pies de tu prima para que nos de mas envidia jeje
    saludos

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  4. En pocos días ire donde mi prima,veré si puedo sacarle algunas fotitos ;)

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  5. oe anonimo agregame hermano, yo tambien soy fetichista y quisiera contarte un par de historias con enamoradas que e tenido, te aseguro que te van a encantar.
    mi facebook:
    http://www.facebook.com/elcrackloko
    o simplemente buscame como:
    ElCrack Loko
    mi msn/skype es:
    elhackerfreddyharoloko96@hotmail.com

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  6. exelente relato amigo pues no hay nada mas bello en este mundo que unos bonitos pies de mujer con french pedicure y sandalias de tacon

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  7. muy buena historia amigo pero y las fotos cuando ????

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  8. Hola, yo tambien tengo un fetiche muy parecido, pero particularmente me gusta besar y lamer los zapatos o botas de taco alto de las chicas, cuando las veo caminar por las calles o sentadas en lugares publicos me encantaria lanzarme al piso y lamer la planta de sus zapatos y sobretodo chupar su tacon :3 Tambien soy de Peru

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